miércoles, 5 de febrero de 2014

Historia De Alemania


República Federal de Alemania:
ALEMANIA: UNA POTENCIA QUE SIEMPRE SE RECONSTRUYE
República Federal de Alemania - HISTORIA
Alemania es un potencia indiscutida, un país de gran influencia mundial en lo económico, militar, intelectual, deportivo y científico, que a lo largo de su extensa historia ha encarnado tanto el progreso y el desarrollo, como el horror y la catástrofe. Una de las mayores cunas filosóficas de Occidente, también fue escenario del peor genocidio del mundo moderno. Es preciso adentrarse con precisión en su historia para comprender una cultura imponente y enigmática.

LA RESISTENCIA AL IMPERIO ROMANO

La formación de las primeras comunidades organizadas en el territorio alemán coincidió con la llegada de migraciones procedentes de Rusia. Cuando los romanos intentaron conquistar el territorio germano, chocaron con la resistencia de las tribus locales y apenas lograron breves avances. En el año 9, los germanos derrotaron a los romanos en la batalla de Teutoburgo y frenaron definitivamente la penetración de Roma en sus territorios. 
En el año 313, cristianismo se convierte en la religión oficial de Roma, y los germanos adoptan el catolicismo. Para ese momento, los germanos se habían convertido en una parte importante del sistema comercial de Europa y asimilado muchas de las costumbres romanas. Organizados en un sistema de tribus confederadas, los reyes germanos lograron convertirse en una potencia militar de la época.
En el 410, las tropas germanas visigodas saquearon Roma precipitando la decadencia del imperio. En sucesivas campañas, los germanos, visigodos, vándalos y sajones, entre otros, desalojaron a los romanos de la isla de Gran Bretaña, Francia, España y el norte de África.
Los romanos y germanos se aliaron para formar una federación que tuviera en los pueblos de Alemania un freno para las incursiones de los pueblos del norte y los hunos, procedentes del este. Pero los pueblos germanos también se enfrentaban entre ellos: el conflicto mas persistente se desarrollo entre los francos y alemanes, cuyo punto culminante fue la Batalla de Tolbiac, en el 496. El triunfo de los francos frenó las ambiciones de los alemanes para expandirse hacia el oeste. Luego de la derrota los alemanes se pusieron bajo la protección de Teodorico El Grande, rey de los ostrogodos. La muerte del monarca ostrogodo los devolvió a la esfera de los francos en el año 539. La dominación seguiría hasta el año 712 cuando el monarca alemán Pipino de Heristal derrotó a los francos y consiguió la autonomía de la región. En 746, el rey franco Carlomagno sometió nuevamente a los nobles alemanes y los sumó a su imperio Carolingio. 

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